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Madison estaba haciendo scroll sin parar para seguir navegando por el infinito contenido de la popular app Tikitok. Cientos de vídeos aparecían uno tras otro captando su atención, y eso solía causarle un pequeño problema: unas extrañas marcas rojas en la parte superior de las rodillas. La razón era simple: podía pasar fácilmente una hora entera absorta con el móvil mientras estaba sentada en el inodoro.
 
Ese hábito ya le había provocado más de una bronca por parte de sus padres, pero Madison estaba en esa edad delicada en la que uno empieza a buscar su propia identidad, y sus sesiones navegando —sobre todo en esa red social— podían alargarse muchísimo.
 
Aquella mañana Madison tenía un examen de literatura hispánica centrado en la figura de Don Quijote de la Mancha. Para ella, esa asignatura optativa no suponía demasiado esfuerzo. Cuando tenía que leer un libro y luego presentar un trabajo o hacer un examen, utilizaba sin ninguna impunidad herramientas de texto generativo.
 
En cuestión de segundos tenía varias versiones de un trabajo ya escrito. Después solo tenía que cambiar algunas frases y entregarlo, casi sin haber abierto el libro.
 
Era una costumbre que cada vez se extendía más entre los estudiantes. Mientras tanto, el trabajo de los profesores empezaba a parecerse al de un policía antifraude. Corregir los trabajos se estaba volviendo complicado, porque tenían que intentar descubrir cuáles habían sido hechos con inteligencia artificial.
 
Pero esa era una batalla que nunca preocupó a Madison. Había aprendido a mezclar muy bien las diferentes versiones creadas por IA, y el resultado era prácticamente imposible de detectar. Gracias a eso siempre obtenía buenas calificaciones.
 
Ella no sabía la suerte que tenía de vivir en 2027 y disponer de esas herramientas casi mágicas. Y claro, todo eso le dejaba muchas más horas libres… horas que casi siempre terminaba perdiendo hipnotizada en el interminable scroll de Tikitok.
 
Aquella tarde, Madison acababa de sentarse en el inodoro y se preparaba para una de sus habituales sesiones tranquilas con el móvil: primero aparecieron unos vídeos de unas chicas bailando una coreografía de moda; después, un rapero hablaba sobre su nuevo tema, y luego comenzaron a aparecer vídeos de un challenge muy popular que estaba recorriendo toda la red.
Ese era uno de sus momentos favoritos del día. Allí podía disfrutar de una calma y un silencio que no encontraba en ningún otro lugar de la casa, donde tarde o temprano alguno de sus padres siempre terminaba apareciendo.
 
Incluso tenía el volumen del móvil muy bajo… pero entonces oyó algo que le hizo levantar una ceja…
 
Fue un pequeño “pluf”, como el sonido de una gota de agua o de una burbuja que estalla. Ella no estaba haciendo nada más que estar sentada mirando el móvil, así que miró hacia abajo para comprobar que todo estaba normal y, al no ver nada extraño, decidió seguir navegando.
 
Un par de minutos después volvió a escuchar el mismo ruido. Otra vez miró hacia abajo, pero todo parecía estar exactamente igual que antes. Aun así, aquellos sonidos no le parecían demasiado normales…
 
Pocos minutos más tarde, ocurrió algo que hizo que su corazón diera un vuelco. Sin ningún aviso previo, sintió algo parecido a unos dedos finos que le estaban rozando la nalga izquierda…
Se le escapó un grito, y de un salto se levantó y giró la cabeza para mirar dentro del inodoro.
 
Con el corazón latiendo a toda velocidad y el móvil agarrado con fuerza entre las manos, Madison observó que no había absolutamente nada extraño.
 
Estaba temblando del susto y no sabía cómo reaccionar. ¿Había pasado demasiado tiempo en Tikitok? ¿Se estaba volviendo loca?
 
Intentó calmarse repitiéndose a sí misma que aquello no tenía ningún sentido.
 
—Es imposible lo que estoy pensando —murmuró.
 
Poco a poco logró convencerse de que todo había sido una mala pasada de su imaginación. Después de respirar hondo varias veces, volvió a sentarse para continuar con su sesión de scroll, retomando el vídeo justo donde se había quedado.
 
Los minutos siguieron pasando con normalidad… hasta que Madison dio otro pequeño salto de sorpresa, pero esta vez la razón era mucho más sencilla: su madre acababa de dar un par de golpes a la puerta preguntando si estaba ahí dentro.
 
—¡Sí! —respondió Madison—. ¡Déjame un poco más, que ya salgo!
Pensó en quedarse cinco minutos más antes de levantarse… pero esta vez no tendría esa oportunidad. De repente, sin ninguna advertencia, algo salió disparado desde el interior del inodoro y la empujó con fuerza, haciendo que Madison cayera de frente contra el duro suelo del baño.
 
Todo ocurrió tan rápido que no tuvo tiempo de reaccionar, y se golpeó con fuerza la frente. Durante unos segundos su cabeza empezó a dar vueltas… hasta que poco a poco su visión volvió a centrarse.
 
Y lo que vio entonces fue algo que jamás olvidaría: ¡un horrible gusano deforme estaba saliendo lentamente del inodoro! La criatura la observaba de forma amenazante, levantando su cuerpo como si fuera una cobra a punto de atacar.
 
Madison estaba paralizada de miedo, con los ojos muy abiertos y la boca sin cerrar mientras contemplaba a aquella espantosa criatura.
El silencio del baño solo se rompía por el lento goteo de una baba espesa que caía desde la boca del monstruo. Su cabeza tenía una forma grotesca y de las comisuras de su boca salían algo parecido a unos pequeños dedos que se movían lentamente. Era una imagen difícil de mirar…
 
De repente el gusano hizo un movimiento brusco para lanzarse sobre Madison, pero en ese mismo instante ella reaccionó y logró apartarse, provocando que la criatura se estrellara contra el suelo de baldosas.
 
Aprovechando ese momento, Madison se levantó de un salto y corrió hacia la puerta mientras el bicho parecía aturdido. Cuando la abrió se encontró con su madre, que estaba ordenando unos papeles en un pequeño mueble del pasillo. La mujer se giró rápidamente al oír el ruido.
 
—¿Qué ha pasado? ¿Qué eran esos golpes?
 
Pero apenas hubo tiempo para reaccionar, ya que el gusano deforme apareció por la puerta del baño y se giró hacia la madre.
 
Madison observaba la escena completamente horrorizada y paralizada. Entonces, el monstruo se lanzó velozmente sobre la mujer, que no tuvo tiempo de esquivarlo. En cuestión de segundos la criatura se enroscó alrededor de su cuerpo y la inmovilizó. Luego abrió su boca de una forma aún más horrible: los pequeños dedos que tenía a los lados temblaban nerviosamente mientras se separaban lentamente, y con un movimiento rápido, la criatura se unió a la cabeza de la mujer por la parte superior.
 
Madison se quedó helada… no sabía qué hacer… ¡Estaba viendo en directo el terrible destino de su madre!… pero, entonces reaccionó. Se levantó de un salto y entró en la cocina, que estaba justo al lado. Abrió el primer cajón que encontró y agarró el cuchillo más grande que había dentro.
 
Con el arma en la mano volvió corriendo al pasillo, pero cuando regresó se dio cuenta de que había reaccionado demasiado tarde: su madre… ya no era su madre. De sus brazos colgaban ahora varios gusanos más pequeños, como versiones diminutas del monstruo original. La cabeza de la mujer parecía haberse fusionado con la criatura, y su rostro mostraba una expresión de terror absoluto… Aquella imagen sería imposible de olvidar para Madison… y, aun así, lo peor todavía estaba por llegar.
 
Con movimientos rápidos, la madre parasitada extendió sus brazos llenos de lombrices hasta atrapar a Madison por los hombros y la cintura. La chica intentó soltarse, pero fue inútil.
 
Mientras tanto, el cuerpo de su madre empezó a levitar lentamente, movido por la criatura que lo controlaba. El monstruo acercó el cuerpo hasta quedar frente a Madison, que seguía luchando desesperadamente por liberarse. Entonces empezó a hablar…aunque aquella voz ya no era la de su madre:
 
—No… int…en…tes… es…ca…par… hu…ma…na… Aho…ra… vas… a… for…mar… par…te… de… al…go… más… gran…de…
 
Madison respiraba con dificultad.
 
—¿Qué eres tú? ¿Qué has hecho con mi madre?
 
—Yo… ne…ce…si…to… vi…vir… —respondió la criatura—. Y ne…ce…si…to… vue…stros… cuer…pos… or…gá…ni…cos… pa…ra… so…bre…vi…vir… y ex…pan…dir…me…
 
En ese momento ocurrió algo inesperado: ¡la puerta principal de la casa saltó por los aires!
 
—¡FBI! ¡Todo el mundo con las manos en alto!
 
Parecía que habían llegado justo a tiempo, pero cuando los agentes armados entraron en el piso superior descubrieron algo terrible: Madison ya formaba parte del organismo.
 
Ahora la criatura tenía tres cuerpos humanos: Madison, su madre… y el padre, que también había sido atrapado en el salón. Los agentes comenzaron a disparar contra el extraño organismo, pero el monstruo utilizó los tres cuerpos como escudos mientras extendía sus lombrices por todas partes.
 
Poco después, cuando se vio rodeado, lanzó los tres cuerpos contra los agentes. En el instante en que los cuerpos cayeron sobre ellos, se deshicieron en miles de pequeños gusanos deformes que comenzaron a arrastrarse sobre los uniformes. Los agentes empezaron a gritar al darse cuenta de que aquellos gusanos estaban entrando en sus bocas, narices y orejas.
 
En ese tranquilo vecindario solo podían oírse gritos de terror y rugidos extraños, mientras vehículos militares y unidades aéreas empezaban a rodear la zona. El responsable de la operación creía tener la situación más o menos controlada… pero ocurrió algo que nadie había previsto.
 
De manera súbita, todas las puertas y ventanas de la casa explotaron en miles de astillas y cristales, y comenzaron a salir gusanos a borbotones, como si fueran fuentes vivas. Los agentes empezaron a retirarse mientras las criaturas se amontonaban en el suelo formando pequeños montículos que no dejaban de retorcerse.
 
Parecía que el organismo había usado todos los cuerpos disponibles para reproducirse… y entonces ocurrió algo inesperado: el techo de la casa se rompió desde dentro, y de entre los restos emergió una enorme cabeza parecida a la del gusano original, aunque mucho más grande. Era como si miles de gusanos se hubieran unido para formar un gigantesco cuerpo que no dejaba de moverse.
 
Todos los agentes y vehículos armados comenzaron a disparar con toda su artillería contra la criatura. Cada impacto abría un agujero en su cuerpo, pero esos huecos se rellenaban enseguida con nuevos gusanos que brotaban desde el interior. No importaba lo fuerte que fuera el disparo, porque el monstruo siempre se regeneraba. Parecía una batalla imposible, mientras la criatura seguía creciendo y extendiendo sus tentáculos de gusanos para atrapar a más agentes.
 
La escena era aterradora… hasta que finalmente decidieron probar un dispositivo experimental: lo llamaban “Fluido M”. Desde los terribles incidentes ocurridos entre 2020 y 2022, los científicos habían estado investigando extrañas sustancias relacionadas con las criaturas que atacaron esa vez. El Fluido M era uno de los resultados de esos estudios.
 
Sus propiedades aún no se comprendían del todo, pero sabían que provocaba una aceleración celular extrema…tal vez podría funcionar y acelerar el fin del ciclo vital de esos parásitos…
 
Minutos después llegó un helicóptero militar. En su interior, un tirador experto apuntaba al monstruo con el prototipo de un arma especial. En ese momento, la criatura ya medía casi veinte metros de altura y no dejaba de crecer.
 
Todo dependía de ese disparo. El tirador respiró hondo, ajustó la mira y apretó el gatillo. El proyectil impactó directamente en el cuerpo del monstruo, y el Fluido M comenzó a extenderse por su interior mientras todos los agentes observaban con nerviosismo.
 
El gran gusano empezó a retorcerse violentamente. Sus tentáculos se movían de forma errática y las lombrices que formaban su cuerpo temblaban como si estuvieran sufriendo espasmos.
 
Durante unos instantes la criatura se convirtió en una especie de bola destructiva que golpeaba vehículos y edificios cercanos. Luego se encogió como un látigo, y empezó a temblar con más fuerza. Después, su tamaño comenzó a crecer de forma alarmante… treinta metros… cuarenta… cincuenta… hasta que pronto quedó cara a cara con el helicóptero.
 
El tirador observaba aterrorizado, convencido de que el experimento había fallado mientras la criatura parecía mirarlo con algo parecido a un ojo deforme, con el cuerpo todavía hinchándose.
 
Entonces abrió su gigantesca boca y se lanzó hacia el helicóptero con un rugido terrible, pero cuando estaba a punto de alcanzarlo, el cuerpo del monstruo empezó a perder forma. Miles de pequeñas lombrices comenzaron a separarse y a caer al suelo… muertas.
 
Cuando la criatura cerró su boca para intentar comerse al helicóptero, prácticamente ya no quedaba nada de ella, solo una lluvia de gusanos sin vida cayendo sobre la calle.
 
La batalla había terminado, y la zona quedó cubierta por una ingente cantidad de lombrices muertas que ya no representaban ningún peligro. Aquella fue una prueba bastante definitiva de que el Fluido M podía tener cierta eficacia contra organismos de origen desconocido.
La corporación Aura First Innovations tomó buena nota del resultado, que seguirían perfeccionando aquel extraño fluido. Después de todo, aquella operación se les había escapado un poco de las manos… porque sí, ese gusano había sido uno de sus propios experimentos…
 
Habían estado investigando restos biológicos recuperados tras los incidentes de 2020-22 con la intención de comprender mejor la biología de las criaturas que habían llegado a la Tierra. Ese monstruo había nacido en un laboratorio, creado al experimentar con gusanos y material biológico desconocido… ¿Se imaginan qué habría pasado si hubieran usado ratas?
 
Fuera como fuese, el organismo logró escapar a través de las tuberías…y Madison tuvo la mala suerte de encontrarse con él. ¿Qué clase de criatura era capaz de usar cuerpos humanos para reproducirse? ¿Qué tipo de aberraciones genéticas estaban creando en aquellos laboratorios?
 
Por ahora nadie lo sabía… y probablemente seguiría siendo así, porque poco después ocurrió otro desafortunado incidente: una gasolinera situada en medio del vecindario explotó durante la noche. La zona quedó arrasad y salió en todas las noticias… Fue una “sospechosa” tragedia inesperada…
 
Con el paso del tiempo, aquel lugar se convirtió en un parque con un pequeño memorial dedicado a las víctimas… Aura lo había organizado todo meticulosamente, y el incidente en casa de Madison quedó completamente olvidado. Como siempre… lo consiguieron.
 
Después de todo, ¿qué se puede hacer contra una gran corporación capaz de borrar un lugar del mapa con la rapidez de un chasquido?
© 2026 Josep Maria Solé. Todos los derechos reservados.
Disturbing Stories, número 188, "Inodoro".
Registrado en SafeCreative con el ID:
2605095594373
​Fecha de registro: mayo 2026.
Este relato no puede ser reproducido, distribuido ni modificado sin el permiso expreso del autor.
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070626


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