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¿Alguna vez han tenido la mala suerte de tener un jefe mediocre?
Ese hubiera sido su caso si hubieran trabajado bajo las órdenes de Christie Martinson, actual Directora de Justicia y Sanción, pero con una extensa carrera política en los pasillos de varios órganos gubernamentales. Ella era un gran ejemplo de cómo podía posicionarse estratégicamente una persona mediocre para acabar dirigiendo un departamento del gobierno. Era conocida por su estricta mano dura… pero al final no dejaba de ser una coraza que la protegía de su propia ineptitud…
Había estado jugando sus cartas correctamente para seguir subiendo posiciones, pero siempre encargando el trabajo a gente por debajo suyo. Ella se anotaba esas pequeñas victorias como propias en lugar de recompensar de alguna manera a las personas que lo hicieron. Aquí es donde entra en juego Claudia Pine, porque ella fue una de esas personas ninguneadas por Martinson.
Ese hubiera sido su caso si hubieran trabajado bajo las órdenes de Christie Martinson, actual Directora de Justicia y Sanción, pero con una extensa carrera política en los pasillos de varios órganos gubernamentales. Ella era un gran ejemplo de cómo podía posicionarse estratégicamente una persona mediocre para acabar dirigiendo un departamento del gobierno. Era conocida por su estricta mano dura… pero al final no dejaba de ser una coraza que la protegía de su propia ineptitud…
Había estado jugando sus cartas correctamente para seguir subiendo posiciones, pero siempre encargando el trabajo a gente por debajo suyo. Ella se anotaba esas pequeñas victorias como propias en lugar de recompensar de alguna manera a las personas que lo hicieron. Aquí es donde entra en juego Claudia Pine, porque ella fue una de esas personas ninguneadas por Martinson.
Claudia trabajó durante unos cuantos años para la administración, hasta que una jugarreta hecha por pura envidia por parte de alguien de rango superior, la dejó fuera, despedida. Ella, a sus 47 años, tuvo un gran disgusto por ello. Fue algo totalmente injusto, desmerecido, y lo peor es que no podía quitarse la rabia e impotencia de encima.
Fue sólo cuestión de tiempo que empezara a tener contacto, a través de la red, con algún miembro de una organización clandestina liderada por Gideon Cross y Jason Peters. Sus últimas acciones, así como el genial castigo que se le otorgó a Frederic Kramer, el anterior fiscal general, puso a esa organización en primera página, y estaban buscados por el gobierno.
Claudia vio una oportunidad de vengarse de esa administración a la que se había entregado en cuerpo y alma, y que la había repudiado tan rápidamente, y empezó a tomar contacto poco a poco con esa organización clandestina.
En pocas semanas, alguien la emplazó en un sitio apartado para tener una reunión con ella. Las medidas de precaución debían ser extremas, porque todas las autoridades les estaban buscando, pero a Claudia le daba igual, porque, tener la posibilidad de hacer pagar a Martinson por sus fechorías, era la gasolina que le motivaba cada mañana a levantarse. El odio puede llegar a ser un gran motor… pero hay que ir con mucho cuidado de que no revolucione demasiado, porque puede acabar consumiéndote…
El encuentro fue en una oscura calle del extrarradio, y rápidamente entraron en un viejo almacén abandonado.
- ¿Estás dispuesta a sacrificarlo todo por la causa?
- Si… ese trabajo era mi vida, y esa señora me quitó de en medio sin ninguna otra explicación que no fuera un simple movimiento político… Ese tipo de gente no merece esa posición… ese es uno de los grandes problemas de nuestra sociedad actual…
- Hmm – el misterioso desconocido hace una mueca de aprobación – Está bien, señora Pine. Si me acompaña, la llevaré a un sitio en el que podrá ayudarnos a planear su venganza contra Martinson… pero entonces, ya formará parte de nuestro grupo, y deberá vivir con y como nosotros… por lo menos hasta que consigamos cambiar algunas cosas…
- Estoy de acuerdo… ya les comenté que vivo sola, y no creo que nadie me eche de menos…
- Bienvenida a nuestra organización, Claudia Pine.
Con esa última frase, el contrato de la señora Pine se acabó de rubricar, y pasó a formar parte de las filas de Gideon.
Fue sólo cuestión de tiempo que empezara a tener contacto, a través de la red, con algún miembro de una organización clandestina liderada por Gideon Cross y Jason Peters. Sus últimas acciones, así como el genial castigo que se le otorgó a Frederic Kramer, el anterior fiscal general, puso a esa organización en primera página, y estaban buscados por el gobierno.
Claudia vio una oportunidad de vengarse de esa administración a la que se había entregado en cuerpo y alma, y que la había repudiado tan rápidamente, y empezó a tomar contacto poco a poco con esa organización clandestina.
En pocas semanas, alguien la emplazó en un sitio apartado para tener una reunión con ella. Las medidas de precaución debían ser extremas, porque todas las autoridades les estaban buscando, pero a Claudia le daba igual, porque, tener la posibilidad de hacer pagar a Martinson por sus fechorías, era la gasolina que le motivaba cada mañana a levantarse. El odio puede llegar a ser un gran motor… pero hay que ir con mucho cuidado de que no revolucione demasiado, porque puede acabar consumiéndote…
El encuentro fue en una oscura calle del extrarradio, y rápidamente entraron en un viejo almacén abandonado.
- ¿Estás dispuesta a sacrificarlo todo por la causa?
- Si… ese trabajo era mi vida, y esa señora me quitó de en medio sin ninguna otra explicación que no fuera un simple movimiento político… Ese tipo de gente no merece esa posición… ese es uno de los grandes problemas de nuestra sociedad actual…
- Hmm – el misterioso desconocido hace una mueca de aprobación – Está bien, señora Pine. Si me acompaña, la llevaré a un sitio en el que podrá ayudarnos a planear su venganza contra Martinson… pero entonces, ya formará parte de nuestro grupo, y deberá vivir con y como nosotros… por lo menos hasta que consigamos cambiar algunas cosas…
- Estoy de acuerdo… ya les comenté que vivo sola, y no creo que nadie me eche de menos…
- Bienvenida a nuestra organización, Claudia Pine.
Con esa última frase, el contrato de la señora Pine se acabó de rubricar, y pasó a formar parte de las filas de Gideon.
Pocos días después de llegar a ese sitio secreto en el que le presentaron a otros como ella, aparecieron los dos responsables: Gideon junto con su inseparable Jason.
Las caras de ambos, mancilladas por castigos de tatuaje-laser, no eran muy distintas a las de muchos de los otros integrantes de esa sala. La cara de Pine, cuando comprobó el aspecto de todos los presentes, se desencajó y empezó a llorar.
- ¿Qué le pasa señora Pine? ¿Se encuentra bien? – pregunta preocupado Jason.
- Si… discúlpenme… es que es la primera vez que me encuentro con tanta gente víctima de esas terribles condenas-laser… y no sé qué decir…
- ¿Le causa intranquilidad nuestro aspecto? – pregunta Gideon más serio.
- No… me causa mucha tristeza… ahora me doy cuenta de que estábamos equivocados… esas condenas son métodos de tortura moderna disfrazados de falsa ética… ahora que les he conocido, veo el dolor y consecuencias de esos métodos… ¡y eso hace que tenga todavía más ganas de hacérselo pagar a Martinson y al Ministerio!
Jason y Gideon se miraron, intercambiándose una mirada de aprobación. Definitivamente, habían encontrado a una poderosa aliada en su cruzada personal contra el Ministerio de las Buenas Praxis.
A partir de ese día, la estrategia para hacer caer a la Directora de Justicia y Sanción cambió, y se ajustó gracias a la información proporcionada por Pine. En cuestión de pocas semanas, urdieron un fantástico plan que le daría su merecido a esa política corrupta y mediocre.
Así, llegaron a la mañana del día elegido para ponerlo en marcha. Todos los que formaron parte de ello se encontraban en esa sala clandestina, y en medio estaban los dos responsables.
- Señoras y señores, por fin tenemos preparado nuestro segundo gran objetivo: la directora Christie Martinson, una pieza imprescindible que nos permitirá acceder al viceministro. – empieza diciendo Gideon.
- Ya conocéis a nuestra compañera, Claudia Pine. Queremos agradecerle su tarea e implicación para realizar nuestra acción de hoy. – continuó Jason.
- Las instrucciones son claras, y todos y cada uno de vosotros sabéis lo que tenéis que hacer. Solamente debéis recordar que Martinson fue la que aprobó en última instancia vuestros castigos. Debéis recordarlo, pero que no os nuble el juicio. Cada vez estamos más cerca de hacer caer ese maldito Ministerio, y si seguimos trabajando así, estoy seguro de que lo lograremos.
Ese discurso insufló energía y motivación a todos los asistentes, y enseguida se pusieron en marcha para ejecutar el plan. Los encargados de los monitores y consolas ocuparon su sitio, mientras que el reducido equipo que estará en la calle se prepara con sus uniformes y dispositivos. Para esta misión, Jason liderará el equipo de campo, mientras que Gideon estará en la sala clandestina, con Claudia a su lado.
En el momento de despedirse, Gideon le pide a Jason que vaya con mucho cuidado, y por primera vez se besan en público, confirmando el rumor que habían notado el resto de presentes. Y es que Jason se había convertido en un verdadero puntal para Gideon, al haber compartido destinos marcados por el Ministerio, donde ambos lo perdieron absolutamente todo. Era necesario limpiar ese departamento de Buenas Praxis para poder redireccionar la política de otra manera… las dictaduras debían erradicarse a cualquier precio…
A mediodía, el equipo exterior salió y se dirigió a las calles colindantes del Minsterio, esperando que Martinson saliera, porque sabían que debía dirigirse a una reunión en otro sitio. Esperaron pacientemente a que saliera del edificio y se introdujera en su automóvil. Los amenazantes miembros de seguridad miraban a todos lados para garantizar la protección de la directora, mientras terminaba de subir. Entonces, con el chófer y un agente personal de seguridad a bordo, el vehículo inicia su marcha.
Tras girar un par de calles para dirigirse hacia la avenida central, son sorprendidos por dos vehículos que les bloquean el paso por delante y por detrás. Martinson entra en pánico, mientras su agente personal sale rápidamente del vehículo para disparar a los atacantes. En cuestión de segundos es abatido, al igual que el chófer, dejando a una histérica Christie en el asiento trasero, temiendo lo peor. Entonces, los asaltantes sacan de sendos vehículos unos extraños dispositivos y una plataforma, que en un abrir y cerrar de ojos dejan montado en ese vehículo, mientras la directora chilla aterrorizada y con los ojos cerrados.
Pasados unos instantes, decide abrirlos de nuevo para comprobar que toda esa gente estaba subiendo a sus vehículos y se marchan de ahí rápidamente. En ese momento, tira de la palanca para salir del coche, pero las puertas parecen bloqueadas por esos aparatos que habían acoplado. Entonces, sin previo aviso, el vehículo empieza a hacer un molesto ruido constante, y lentamente observa horrorizada como empieza a flotar poco a poco. El dispositivo que le habían añadido era un drone-cepo, un aparato que permitía hacer volar ese vehículo… pero también controlar remotamente su vuelo…
Las caras de ambos, mancilladas por castigos de tatuaje-laser, no eran muy distintas a las de muchos de los otros integrantes de esa sala. La cara de Pine, cuando comprobó el aspecto de todos los presentes, se desencajó y empezó a llorar.
- ¿Qué le pasa señora Pine? ¿Se encuentra bien? – pregunta preocupado Jason.
- Si… discúlpenme… es que es la primera vez que me encuentro con tanta gente víctima de esas terribles condenas-laser… y no sé qué decir…
- ¿Le causa intranquilidad nuestro aspecto? – pregunta Gideon más serio.
- No… me causa mucha tristeza… ahora me doy cuenta de que estábamos equivocados… esas condenas son métodos de tortura moderna disfrazados de falsa ética… ahora que les he conocido, veo el dolor y consecuencias de esos métodos… ¡y eso hace que tenga todavía más ganas de hacérselo pagar a Martinson y al Ministerio!
Jason y Gideon se miraron, intercambiándose una mirada de aprobación. Definitivamente, habían encontrado a una poderosa aliada en su cruzada personal contra el Ministerio de las Buenas Praxis.
A partir de ese día, la estrategia para hacer caer a la Directora de Justicia y Sanción cambió, y se ajustó gracias a la información proporcionada por Pine. En cuestión de pocas semanas, urdieron un fantástico plan que le daría su merecido a esa política corrupta y mediocre.
Así, llegaron a la mañana del día elegido para ponerlo en marcha. Todos los que formaron parte de ello se encontraban en esa sala clandestina, y en medio estaban los dos responsables.
- Señoras y señores, por fin tenemos preparado nuestro segundo gran objetivo: la directora Christie Martinson, una pieza imprescindible que nos permitirá acceder al viceministro. – empieza diciendo Gideon.
- Ya conocéis a nuestra compañera, Claudia Pine. Queremos agradecerle su tarea e implicación para realizar nuestra acción de hoy. – continuó Jason.
- Las instrucciones son claras, y todos y cada uno de vosotros sabéis lo que tenéis que hacer. Solamente debéis recordar que Martinson fue la que aprobó en última instancia vuestros castigos. Debéis recordarlo, pero que no os nuble el juicio. Cada vez estamos más cerca de hacer caer ese maldito Ministerio, y si seguimos trabajando así, estoy seguro de que lo lograremos.
Ese discurso insufló energía y motivación a todos los asistentes, y enseguida se pusieron en marcha para ejecutar el plan. Los encargados de los monitores y consolas ocuparon su sitio, mientras que el reducido equipo que estará en la calle se prepara con sus uniformes y dispositivos. Para esta misión, Jason liderará el equipo de campo, mientras que Gideon estará en la sala clandestina, con Claudia a su lado.
En el momento de despedirse, Gideon le pide a Jason que vaya con mucho cuidado, y por primera vez se besan en público, confirmando el rumor que habían notado el resto de presentes. Y es que Jason se había convertido en un verdadero puntal para Gideon, al haber compartido destinos marcados por el Ministerio, donde ambos lo perdieron absolutamente todo. Era necesario limpiar ese departamento de Buenas Praxis para poder redireccionar la política de otra manera… las dictaduras debían erradicarse a cualquier precio…
A mediodía, el equipo exterior salió y se dirigió a las calles colindantes del Minsterio, esperando que Martinson saliera, porque sabían que debía dirigirse a una reunión en otro sitio. Esperaron pacientemente a que saliera del edificio y se introdujera en su automóvil. Los amenazantes miembros de seguridad miraban a todos lados para garantizar la protección de la directora, mientras terminaba de subir. Entonces, con el chófer y un agente personal de seguridad a bordo, el vehículo inicia su marcha.
Tras girar un par de calles para dirigirse hacia la avenida central, son sorprendidos por dos vehículos que les bloquean el paso por delante y por detrás. Martinson entra en pánico, mientras su agente personal sale rápidamente del vehículo para disparar a los atacantes. En cuestión de segundos es abatido, al igual que el chófer, dejando a una histérica Christie en el asiento trasero, temiendo lo peor. Entonces, los asaltantes sacan de sendos vehículos unos extraños dispositivos y una plataforma, que en un abrir y cerrar de ojos dejan montado en ese vehículo, mientras la directora chilla aterrorizada y con los ojos cerrados.
Pasados unos instantes, decide abrirlos de nuevo para comprobar que toda esa gente estaba subiendo a sus vehículos y se marchan de ahí rápidamente. En ese momento, tira de la palanca para salir del coche, pero las puertas parecen bloqueadas por esos aparatos que habían acoplado. Entonces, sin previo aviso, el vehículo empieza a hacer un molesto ruido constante, y lentamente observa horrorizada como empieza a flotar poco a poco. El dispositivo que le habían añadido era un drone-cepo, un aparato que permitía hacer volar ese vehículo… pero también controlar remotamente su vuelo…
Martinson empieza a gritar desesperadamente mientras comprueba que se está elevando peligrosamente hacia el cielo. La ciudad empieza a parecer una miniatura a esa altura, y ella está completamente atrapada. Entonces, se activa la radio del vehículo, y una voz grave y metálica empieza a hablar:
- Christie Martinson… por orden de la Doctrina Gideon, queda sometida a un castigo ejemplar, como parte del Movimiento de Limpieza de Funcionarios del Sistema…
- Pero ¿Qué? ¿Quién es usted?
- Si tiene algo que decir, por favor, hágalo en la cámara que le hemos puesto en el salpicadero.Entonces se acerca nerviosa al pequeño dispositivo.
- ¿Quién es usted? ¿Qué quiere de mí?
- Supongo que estará al tanto de lo que le sucedió al fiscal Kramer… Nosotros solo queremos justicia, y para ello su Minsiterio de las Buenas Praxis debe desaparecer.
- ¡Van a matarme!
- Nada más lejos, señora Martinson. Eso sería lo fácil… pero usted es de otra calaña, usted debe pagar por cada sentencia de castigo-láser que aprobó… no merece ningún tipo de juicio que no sea el nuestro…
- ¿Qué van a hacerme?
- Hemos pensado que la dejaremos volando a nuestro antojo… hemos instalado suficiente carga eléctrica como para poder tenerla en el aire durante diez días… La única manera de que aceptemos dejarla en tierra es que haga una confesión completa sobre la verdad de su Ministerio…
- Pero, ¿qué quieren que diga? Yo estoy a las órdenes del viceministro…
- No se preocupe que luego nos encargaremos de él… es muy curioso comprobar cómo la gente como ustedes nunca admite sus errores, y siempre lo derivan a otra persona. Este es otro de los puntos que han emponzoñado nuestra sociedad actual… y parece que es una actitud que se ha instalado en la gran mayoría de gente… Si algo he aprendido en este camino, es que todo el mundo merece una segunda oportunidad, siempre y cuando haya un arrepentimiento real y un objetivo de cambiar… ¿Es ese su caso, señora Martinson?
La Directora de Justicia y Sanción gritó amargamente cuando se dio cuenta de que no tenía escapatoria… su juicio final había llegado…
El equipo de campo había instalado también unos inhibidores de señal en el vehículo, para impedir que ella usara su teléfono para pedir ayuda, o para que la rastrearan… Y lo que ella no sabía era que todo su secuestro se estaba retransmitiendo en directo en ese momento a través de las redes.
La señal era imposible de rastrear, ya que el origen real de la emisión rebotaba en demasiados servidores como para ser encontrada. No había manera de escapar, y mientras, el vehículo seguía volando.
Tras dos días de agonía, la Directora decidió confesar, explicando terribles verdades, y sus declaraciones causaron un gran revuelo mediático. Christie Martinson, una figura que públicamente tenía una trayectoria intachable, acababa de tumbar por tierra su carrera política.
Explicó, con lágrimas en los ojos, que el Ministerio buscaba marcar públicamente a los sujetos que consideraba que debían serlo. Casi siempre, ninguno de esos sujetos tenía a nadie en sus círculos que estuviera en la política… hecho que dejó claro que los del Ministerio nunca tocaban a los suyos, aunque fueran horribles monstruos corruptos… Acabó admitiendo que su superior, el viceministro Andrew Marten, había robado millones a sus contribuyentes para sus negocios personales.
Lo que nadie se esperó fue que, cuando Martinson todavía seguía con su confesión, un avión militar de incógnito derribó el vehículo con la directora en su interior, terminando abruptamente esa peligrosa confesión que podría hacer tambalear la credibilidad del Ministerio.
Gideon, con Jason al lado, y con toda la gente de esa sala clandestina, se quedaron mudos unos instantes mientras vieron las imágenes del vehículo en llamas que se estrellaba en la falda de un acantilado.
- Lo han hecho… a esos malnacidos les ha dado igual y lo han hecho… - dijo molesto Gideon.
- Bueno… sabíamos que existía la posibilidad de que la silenciaran... Ellos mismos han hecho parte del trabajo. – contestó tranquilamente Jason.
- Si… pero no les creí capaces de hacerlo finalmente… - entonces se gira para hablar con el resto de presentes – Mi enhorabuena a todo el mundo porque, aunque haya habido este final, hemos conseguido nuestro objetivo. Ahora debemos ser rápidos, porque hay que activar la siguiente fase, aprovechando el revuelo. Yo mismo lideraré el equipo de acción. Ya sabéis lo que hay que hacer. – dijo tajantemente Gideon.
Se despidió de Jason, y se fue con un equipo de 8 personas, que ya estaba listo. Su objetivo era el viceministro Andrew Marten, que sabían que tras esos incidentes se refugiaría en su mansión plagada de agentes de seguridad. Previéndolo, semanas atrás dejaron su plan preparado en las inmediaciones del terreno de esa mansión. Se trataba de una estrategia de aprisionamiento en pinza. Dejaron enterradas varias unidades de androides cuadrúpedos de tamaño similar a un perro que, llegado el momento, se activarían.
Los agentes de seguridad de la zona Este descubrieron demasiado tarde como unos cuantos de estos androides emergían de debajo de tierra, dando un espectáculo parecido a zombies saliendo de sus tumbas. Los disparos de los agentes no surtieron efecto, y fueron fácilmente reducidos. Gideon y su equipo se encontraban a pocas calles de distancia, operando esos robots desde el interior de unas furgonetas que se iban moviendo.
La señal era imposible de rastrear, ya que el origen real de la emisión rebotaba en demasiados servidores como para ser encontrada. No había manera de escapar, y mientras, el vehículo seguía volando.
Tras dos días de agonía, la Directora decidió confesar, explicando terribles verdades, y sus declaraciones causaron un gran revuelo mediático. Christie Martinson, una figura que públicamente tenía una trayectoria intachable, acababa de tumbar por tierra su carrera política.
Explicó, con lágrimas en los ojos, que el Ministerio buscaba marcar públicamente a los sujetos que consideraba que debían serlo. Casi siempre, ninguno de esos sujetos tenía a nadie en sus círculos que estuviera en la política… hecho que dejó claro que los del Ministerio nunca tocaban a los suyos, aunque fueran horribles monstruos corruptos… Acabó admitiendo que su superior, el viceministro Andrew Marten, había robado millones a sus contribuyentes para sus negocios personales.
Lo que nadie se esperó fue que, cuando Martinson todavía seguía con su confesión, un avión militar de incógnito derribó el vehículo con la directora en su interior, terminando abruptamente esa peligrosa confesión que podría hacer tambalear la credibilidad del Ministerio.
Gideon, con Jason al lado, y con toda la gente de esa sala clandestina, se quedaron mudos unos instantes mientras vieron las imágenes del vehículo en llamas que se estrellaba en la falda de un acantilado.
- Lo han hecho… a esos malnacidos les ha dado igual y lo han hecho… - dijo molesto Gideon.
- Bueno… sabíamos que existía la posibilidad de que la silenciaran... Ellos mismos han hecho parte del trabajo. – contestó tranquilamente Jason.
- Si… pero no les creí capaces de hacerlo finalmente… - entonces se gira para hablar con el resto de presentes – Mi enhorabuena a todo el mundo porque, aunque haya habido este final, hemos conseguido nuestro objetivo. Ahora debemos ser rápidos, porque hay que activar la siguiente fase, aprovechando el revuelo. Yo mismo lideraré el equipo de acción. Ya sabéis lo que hay que hacer. – dijo tajantemente Gideon.
Se despidió de Jason, y se fue con un equipo de 8 personas, que ya estaba listo. Su objetivo era el viceministro Andrew Marten, que sabían que tras esos incidentes se refugiaría en su mansión plagada de agentes de seguridad. Previéndolo, semanas atrás dejaron su plan preparado en las inmediaciones del terreno de esa mansión. Se trataba de una estrategia de aprisionamiento en pinza. Dejaron enterradas varias unidades de androides cuadrúpedos de tamaño similar a un perro que, llegado el momento, se activarían.
Los agentes de seguridad de la zona Este descubrieron demasiado tarde como unos cuantos de estos androides emergían de debajo de tierra, dando un espectáculo parecido a zombies saliendo de sus tumbas. Los disparos de los agentes no surtieron efecto, y fueron fácilmente reducidos. Gideon y su equipo se encontraban a pocas calles de distancia, operando esos robots desde el interior de unas furgonetas que se iban moviendo.
Fue cuestión de minutos comprobar cómo esos androides fueron cercando la propiedad en círculo perimetral hasta llegar a la mansión. Aunque alguno de los androides fue abatido, los agentes de seguridad no eran rival para un ataque de esas características. Cuando quedó toda la parte exterior libre, Gideon entró con cinco compañeros para completar la misión: debían llevarse al viceministro para aplicarle su doctrina.
Cruzaron el umbral de la puerta y se dispusieron a subir hasta el primer piso, cuando en ese momento son sorprendidos por los androides, que inexplicablemente abren fuego y abaten a los cinco compañeros de Gideon en un abrir y cerrar de ojos. Éste se queda pasmado y sorprendido, sin margen de maniobra, cuando uno de los androides le lanza un pulso aturdidor, que lo deja inconsciente en el suelo.
.
.
.
Lentamente, Gideon empieza a abrir los ojos, mientras la imagen que ve está todavía borrosa y sobreexpuesta de luz.
Segundos después, empieza a enfocar y descubre que se encuentra en una celda con poca luz y sin saber dónde está ni qué ha pasado.
Entonces, se acerca una silueta a través del oscuro pasillo, hasta que se posa en los barrotes y se lo queda mirando.
- Hola Gideon…
Sus ojos no podían creer la persona que le acababa de hablar. Nada tenía sentido en ese momento.
- ¿Jason? ¿Qué ha pasado? ¿Qué significa todo esto?
- Mi querido Gideon… no es nada personal… pero ¿no te has dado cuenta de lo que estábamos haciendo?
- ¿A qué te refieres? – dudando de su “amigo”.
- Cada vez nos parecemos más a unos simples terroristas… lo que empezó como una cruzada para devolver la justicia, se está convirtiendo en una excusa para justificar actos que me parecen muy dudosos…
- ¿Qué me estás contando Jason? ¿Qué es lo que quieres decirme? – visiblemente muy enfadado y con las cejas arqueadas. Los tatuajes-laser de la cara de Gideon enfatizaban las líneas de esa rabiosa expresión.
- He visto lo suficiente como para saber que estábamos yendo demasiado lejos… una cosa es escarmentar a un fiscal o incluso a la directora general… pero yo no pensé que realmente llegarías a plantearte subir más arriba…
- ¡Pero si es absolutamente necesario acabar con ese Ministerio! ¿¡A qué viene esto ahora?! ¿Y todo lo que hemos hablado todo este tiempo? ¿Nuestros planes?
- Al principio lo hubiera hecho todo por ti, Gideon… fuiste la única persona que entendió lo que significaba perderlo todo por culpa de esas condenas… pero a medida que ha pasado el tiempo, no me ha gustado lo que he visto en la organización…
- …entiendo… ¿y solo por eso nos has vendido, maldito traidor?
- No lo veas así… simplemente he evitado males mayores…
- ¿Por qué has hecho un trato con esa gente? ¿No sabes que te van a traicionar cuando puedan? ¡No quieren tratos con nosotros, los marcados!
- Eso es cierto… pero una de mis recompensas es someterme al proceso inverso, el de eliminación de los tatuajes-laser. Tengo una nueva identidad y dinero suficiente para desaparecer. ¿Qué más se puede pedir?
- …así que éste es el precio que pones a nuestra causa… y también es el precio que has puesto a lo nuestro…
- No seas dramático, Gideon… nunca me ha gustado esta parte de ti… parece que olvidas tu pasado racista… ¿quién te crees que eres para aleccionar a nadie?
- Maldito gusano… eres lo peor…
Jason simplemente se queda mirando a su (ahora) expareja con una sonrisa imbécil en la cara, da media vuelta, y desaparece en la oscuridad de ese pasillo de nuevo, mientras Gideon oye como se alejan sus pasos tranquilos.
La persona en la que encontró entendimiento y apoyo le acababa de traicionar de la peor manera posible… Parece ser que Jason, cuando estaban empezando a preparar los planes para Christie Martinson, tuvo contacto con alguien del Ministerio. Le ofrecieron inmunidad, reversión a su condena-laser, gran cantidad de dinero, y una nueva identidad para que atrapara y entregara a su socio. Tras estudiarlo detenidamente, prepararon la trampa en la mansión del viceministro Marten, porque Jason sabía que allí sería el único lugar en el que podrían atraparlo. Pirateó los androides cuadrúpedos, y lo dejó todo listo para que cayera en la trampa.
Una mezcla de rabia, impotencia, odio y traición bullían en el interior de Gideon, mientras daba vueltas en esa celda esperando su inevitable final… pero en ese momento sucedió algo que no esperaba: de la misma forma que la noche en que fue abatido, oyó una conocida voz que le espetó:
- Parece que has llegado lejos, amigo…
Se gira sorprendido y descubre al fondo de la celda una silueta que identificó enseguida.
- Vikton… al final me auto-convencí de que fuiste un sueño…
Esa figura demoníaca que le visitó tiempo atrás, volvió a aparecérsele delante.
- Jajaja… a veces pasa… pero soy real, amigo mío. Pero me parece que a alguien lo han traicionado…
- Eso parece… - dijo con pesar, todavía con el corazón partido.
- ¿Y si te dijera que todo esto era necesario para que llegaras hasta aquí?
- ¿Cómo dices? ¿Aquí donde?
- Ahora mismo te encuentras en los pisos inferiores de la sede central del Ministerio. Te han dejado aquí encerrado hasta que decidan cual es el mejor castigo público que pueden hacer contigo, para escarmentar a cualquiera que se plantee seguir tus pasos. Tu amigo especial te ha traicionado… y parece que todo se va al garete…
- Así que ahora sí que es el final definitivamente…
- ...peeeero, queda una última cosa por hacer. – dice Vikton con una sonrisa de oreja a oreja. – Yo sabía que tus actos te llevarían aquí, por eso era necesario que sobrevivieras hasta ahora…. y éste es tu gran momento, Gideon…
Sin decirle una sola palabra, simplemente abre la puerta de la celda y le deja libre. Se miran a los ojos, sabiendo que era el momento de devolverle el favor a Vikton, y de alguna manera agradecía todo lo que ese tiempo extra le había permitido hacer. Justo cuando sale, le da un pequeño artefacto explosivo y le dice: “en el piso de arriba, y el edificio entero caerá…”
Gideon se dirige con paso tranquilo y reflexivo al piso superior. Los guardias que empiezan a verlo se quedan sorprendidos, y después de indicarle que se detenga sin que lo haga, le disparan a las piernas… pero Gideon no se detiene ni un momento. Sigue caminando hasta adentrarse en el centro de aquella sala central. Lo acribillan a tiros, pero Gideon ni se inmuta (recuerda la noche del incidente donde conoció a Vikton)... es como si ya no sintiera dolor.
Entonces, llega al centro exacto, mira a todos y dice: “fin del juego”, presiona un botón del artefacto con una sonrisa en la cara, y todo sale volando por los aires en medio de una enorme explosión, que volatiliza toda la planta baja, y, consecuentemente, el resto del edificio cae, destruyéndolo todo a su paso…
Cruzaron el umbral de la puerta y se dispusieron a subir hasta el primer piso, cuando en ese momento son sorprendidos por los androides, que inexplicablemente abren fuego y abaten a los cinco compañeros de Gideon en un abrir y cerrar de ojos. Éste se queda pasmado y sorprendido, sin margen de maniobra, cuando uno de los androides le lanza un pulso aturdidor, que lo deja inconsciente en el suelo.
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Lentamente, Gideon empieza a abrir los ojos, mientras la imagen que ve está todavía borrosa y sobreexpuesta de luz.
Segundos después, empieza a enfocar y descubre que se encuentra en una celda con poca luz y sin saber dónde está ni qué ha pasado.
Entonces, se acerca una silueta a través del oscuro pasillo, hasta que se posa en los barrotes y se lo queda mirando.
- Hola Gideon…
Sus ojos no podían creer la persona que le acababa de hablar. Nada tenía sentido en ese momento.
- ¿Jason? ¿Qué ha pasado? ¿Qué significa todo esto?
- Mi querido Gideon… no es nada personal… pero ¿no te has dado cuenta de lo que estábamos haciendo?
- ¿A qué te refieres? – dudando de su “amigo”.
- Cada vez nos parecemos más a unos simples terroristas… lo que empezó como una cruzada para devolver la justicia, se está convirtiendo en una excusa para justificar actos que me parecen muy dudosos…
- ¿Qué me estás contando Jason? ¿Qué es lo que quieres decirme? – visiblemente muy enfadado y con las cejas arqueadas. Los tatuajes-laser de la cara de Gideon enfatizaban las líneas de esa rabiosa expresión.
- He visto lo suficiente como para saber que estábamos yendo demasiado lejos… una cosa es escarmentar a un fiscal o incluso a la directora general… pero yo no pensé que realmente llegarías a plantearte subir más arriba…
- ¡Pero si es absolutamente necesario acabar con ese Ministerio! ¿¡A qué viene esto ahora?! ¿Y todo lo que hemos hablado todo este tiempo? ¿Nuestros planes?
- Al principio lo hubiera hecho todo por ti, Gideon… fuiste la única persona que entendió lo que significaba perderlo todo por culpa de esas condenas… pero a medida que ha pasado el tiempo, no me ha gustado lo que he visto en la organización…
- …entiendo… ¿y solo por eso nos has vendido, maldito traidor?
- No lo veas así… simplemente he evitado males mayores…
- ¿Por qué has hecho un trato con esa gente? ¿No sabes que te van a traicionar cuando puedan? ¡No quieren tratos con nosotros, los marcados!
- Eso es cierto… pero una de mis recompensas es someterme al proceso inverso, el de eliminación de los tatuajes-laser. Tengo una nueva identidad y dinero suficiente para desaparecer. ¿Qué más se puede pedir?
- …así que éste es el precio que pones a nuestra causa… y también es el precio que has puesto a lo nuestro…
- No seas dramático, Gideon… nunca me ha gustado esta parte de ti… parece que olvidas tu pasado racista… ¿quién te crees que eres para aleccionar a nadie?
- Maldito gusano… eres lo peor…
Jason simplemente se queda mirando a su (ahora) expareja con una sonrisa imbécil en la cara, da media vuelta, y desaparece en la oscuridad de ese pasillo de nuevo, mientras Gideon oye como se alejan sus pasos tranquilos.
La persona en la que encontró entendimiento y apoyo le acababa de traicionar de la peor manera posible… Parece ser que Jason, cuando estaban empezando a preparar los planes para Christie Martinson, tuvo contacto con alguien del Ministerio. Le ofrecieron inmunidad, reversión a su condena-laser, gran cantidad de dinero, y una nueva identidad para que atrapara y entregara a su socio. Tras estudiarlo detenidamente, prepararon la trampa en la mansión del viceministro Marten, porque Jason sabía que allí sería el único lugar en el que podrían atraparlo. Pirateó los androides cuadrúpedos, y lo dejó todo listo para que cayera en la trampa.
Una mezcla de rabia, impotencia, odio y traición bullían en el interior de Gideon, mientras daba vueltas en esa celda esperando su inevitable final… pero en ese momento sucedió algo que no esperaba: de la misma forma que la noche en que fue abatido, oyó una conocida voz que le espetó:
- Parece que has llegado lejos, amigo…
Se gira sorprendido y descubre al fondo de la celda una silueta que identificó enseguida.
- Vikton… al final me auto-convencí de que fuiste un sueño…
Esa figura demoníaca que le visitó tiempo atrás, volvió a aparecérsele delante.
- Jajaja… a veces pasa… pero soy real, amigo mío. Pero me parece que a alguien lo han traicionado…
- Eso parece… - dijo con pesar, todavía con el corazón partido.
- ¿Y si te dijera que todo esto era necesario para que llegaras hasta aquí?
- ¿Cómo dices? ¿Aquí donde?
- Ahora mismo te encuentras en los pisos inferiores de la sede central del Ministerio. Te han dejado aquí encerrado hasta que decidan cual es el mejor castigo público que pueden hacer contigo, para escarmentar a cualquiera que se plantee seguir tus pasos. Tu amigo especial te ha traicionado… y parece que todo se va al garete…
- Así que ahora sí que es el final definitivamente…
- ...peeeero, queda una última cosa por hacer. – dice Vikton con una sonrisa de oreja a oreja. – Yo sabía que tus actos te llevarían aquí, por eso era necesario que sobrevivieras hasta ahora…. y éste es tu gran momento, Gideon…
Sin decirle una sola palabra, simplemente abre la puerta de la celda y le deja libre. Se miran a los ojos, sabiendo que era el momento de devolverle el favor a Vikton, y de alguna manera agradecía todo lo que ese tiempo extra le había permitido hacer. Justo cuando sale, le da un pequeño artefacto explosivo y le dice: “en el piso de arriba, y el edificio entero caerá…”
Gideon se dirige con paso tranquilo y reflexivo al piso superior. Los guardias que empiezan a verlo se quedan sorprendidos, y después de indicarle que se detenga sin que lo haga, le disparan a las piernas… pero Gideon no se detiene ni un momento. Sigue caminando hasta adentrarse en el centro de aquella sala central. Lo acribillan a tiros, pero Gideon ni se inmuta (recuerda la noche del incidente donde conoció a Vikton)... es como si ya no sintiera dolor.
Entonces, llega al centro exacto, mira a todos y dice: “fin del juego”, presiona un botón del artefacto con una sonrisa en la cara, y todo sale volando por los aires en medio de una enorme explosión, que volatiliza toda la planta baja, y, consecuentemente, el resto del edificio cae, destruyéndolo todo a su paso…
Aquel terrible hecho fue señalado como uno de los peores actos terroristas del siglo XXI… solo trascendió que lo había perpetrado Gideon, del que tenían una foto en el expediente. El resultado fue terrible: decenas de víctimas, cientos de heridos, algunos edificios destruidos, y el Viceministro General, Andrew Martin, borrado de la existencia…
Gideon asestó un duro golpe a la estructura del Ministerio de las Buenas Praxis, y lo hizo tambalear con su sacrificio… Oportunamente, había un plan preparado por si moría en alguna de las acciones, y es que había grabado un video con un mensaje que, tan pronto como el resto de los miembros se enteran de su muerte, difunden rápidamente por las redes:
“Hola… Mi nombre era Gideon, y si estáis viendo este video es que ya no existo… Soy el principal responsable de muchos actos que habéis calificado de terroristas… pero yo considero terroristas estas nuevas políticas y leyes que nos están aplastando y ahogando cada vez más. Lentamente hemos entrado en una nueva dictadura y parece que a nadie le importa… Se están cometiendo crímenes que se justifican en nombre de la justicia y la moralidad… señoras y señores: hace falta un nuevo despertar… hace falta volver a empezar de nuevo… Nuestra sociedad ha perdido completamente el rumbo y estamos dejando a las nuevas generaciones sin opciones… El Ministerio de la Buenas Praxis debe desaparecer para garantizar un mañana mejor… Me hubiese gustado formar parte de ello, pero yo sabía que mi destino final sería sacrificarme por un despertar que nunca vería… Ahora depende de vosotros…”
Gideon asestó un duro golpe a la estructura del Ministerio de las Buenas Praxis, y lo hizo tambalear con su sacrificio… Oportunamente, había un plan preparado por si moría en alguna de las acciones, y es que había grabado un video con un mensaje que, tan pronto como el resto de los miembros se enteran de su muerte, difunden rápidamente por las redes:
“Hola… Mi nombre era Gideon, y si estáis viendo este video es que ya no existo… Soy el principal responsable de muchos actos que habéis calificado de terroristas… pero yo considero terroristas estas nuevas políticas y leyes que nos están aplastando y ahogando cada vez más. Lentamente hemos entrado en una nueva dictadura y parece que a nadie le importa… Se están cometiendo crímenes que se justifican en nombre de la justicia y la moralidad… señoras y señores: hace falta un nuevo despertar… hace falta volver a empezar de nuevo… Nuestra sociedad ha perdido completamente el rumbo y estamos dejando a las nuevas generaciones sin opciones… El Ministerio de la Buenas Praxis debe desaparecer para garantizar un mañana mejor… Me hubiese gustado formar parte de ello, pero yo sabía que mi destino final sería sacrificarme por un despertar que nunca vería… Ahora depende de vosotros…”
La ilustración de la portada fue realizada originalmente por el artista ucrainés Bedevelskyi Viktor para la story anterior (El Ascenso de Gideon ). Esa ilustración se trabajó para realizar la de "Jason & Gideon".
© 2025 Josep Maria Solé. Todos los derechos reservados.
Disturbing Stories, número 168, "Jason & Gideon".
Registrado en SafeCreative con el ID: 2509163090852
Fecha de registro: septiembre 2025.
Este relato no puede ser reproducido, distribuido ni modificado sin el permiso expreso del autor.
Disturbing Stories, número 168, "Jason & Gideon".
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Fecha de registro: septiembre 2025.
Este relato no puede ser reproducido, distribuido ni modificado sin el permiso expreso del autor.









