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(Se oye una voz impersonal con un poco de reverberación) “El acusado será inmediatamente puesto en libertad tan pronto como recupere el sentido. Ninguno de sus bienes, ni nada de su vida personal o laboral ha sido alterado. Resumen de la Condena Número 1025 del Movimiento de Limpieza del Espacio Virtual: Total de caracteres impresos: 395. Fin del caso 2604-A1305-1025. Procedan a la extracción de éste módulo, y adelante con el siguiente acusado.”
Gideon se despierta en una celda. Rápidamente acude un guardia, que abre la puerta. Ahora ya era libre para irse. Había estado inconsciente unas 4 horas, después de que recibiera un castigo ejemplar por parte del Ministerio de las Buenas Praxis. Ese castigo consistió en tatuarle con láser por todo el cuerpo un total de 23 tweets que publicó en el pasado. La mayoría de esos tweets eran supremacistas, y es que Gideon tenía un pasado de jugueteo con grupos radicales. El Ministerio consideró oportuno aplicarle el castigo, para marcarlo públicamente como un reflejo de lo que era: un racista.
Cuando finalmente Gideon llega a casa, se tumba en la cama, aun con los tatuajes–láser enrojecidos, y se pone a llorar. Hacía años que no era capaz de llorar, y al final todo eso pudo con él….
¿por qué el sistema no fue capaz de ver que Gideon llevaba 1 año enderezando su vida? O que la chica con la que estaban juntos estaba embarazada de 6 meses…y que hacía unos meses más que él había empezado a trabajar en un sitio normal….
Parece que no… el Sistema priorizó sus actos anteriores por haberlos perpetrado durante más tiempo. El resultado de todo eso fue: lo despidieron del trabajo…porque no podía estar físicamente ahí debido a que desprestigiaba a la empresa el hecho de tener a un “marcado” …su chica se disgustó tanto que quiso tomarse un tiempo, y se fue a casa de su madre, para nunca volver…Y Gideon….pobre Gideon….parece como que sería esclavo de su pasado para siempre….pero realmente, si lo paramos a pensar, si no hubiera sido por ese Ministerio de las Buenas Praxis, nada de esto hubiera ocurrido….
Gideon se despierta en una celda. Rápidamente acude un guardia, que abre la puerta. Ahora ya era libre para irse. Había estado inconsciente unas 4 horas, después de que recibiera un castigo ejemplar por parte del Ministerio de las Buenas Praxis. Ese castigo consistió en tatuarle con láser por todo el cuerpo un total de 23 tweets que publicó en el pasado. La mayoría de esos tweets eran supremacistas, y es que Gideon tenía un pasado de jugueteo con grupos radicales. El Ministerio consideró oportuno aplicarle el castigo, para marcarlo públicamente como un reflejo de lo que era: un racista.
Cuando finalmente Gideon llega a casa, se tumba en la cama, aun con los tatuajes–láser enrojecidos, y se pone a llorar. Hacía años que no era capaz de llorar, y al final todo eso pudo con él….
¿por qué el sistema no fue capaz de ver que Gideon llevaba 1 año enderezando su vida? O que la chica con la que estaban juntos estaba embarazada de 6 meses…y que hacía unos meses más que él había empezado a trabajar en un sitio normal….
Parece que no… el Sistema priorizó sus actos anteriores por haberlos perpetrado durante más tiempo. El resultado de todo eso fue: lo despidieron del trabajo…porque no podía estar físicamente ahí debido a que desprestigiaba a la empresa el hecho de tener a un “marcado” …su chica se disgustó tanto que quiso tomarse un tiempo, y se fue a casa de su madre, para nunca volver…Y Gideon….pobre Gideon….parece como que sería esclavo de su pasado para siempre….pero realmente, si lo paramos a pensar, si no hubiera sido por ese Ministerio de las Buenas Praxis, nada de esto hubiera ocurrido….
Entonces, tuvo la revelación: “soy una pieza cualquiera y prescindible del motor…voy a por ellos, aunque sea lo último que haga…” y preparó un artefacto… pero le pudo más la rabia que la cabeza…
La noche en que Gideon irrumpió en el edificio central del Ministerio, apenas tuvo tiempo de dar dos pasos antes de que el estruendo de los disparos de los agentes de seguridad lo alcanzara. El impacto lo lanzó al suelo, y el frío del mármol se extendió por su piel. El dolor era insoportable, pero no tanto como la certeza de que todo había terminado.
Voces lejanas, órdenes gritadas. Botas pesadas golpeando el suelo al acercarse. Pero Gideon ya no les prestaba atención… porque al fondo de la sala, más allá de los agentes de seguridad, alguien lo observaba.
Una silueta oscura, inmóvil, como si hubiese estado allí desde siempre. Sus ojos —¿eran ojos?— brillaban con un fulgor febril mientras se aproximaba con lentitud, como si cada paso suyo doblara el peso del aire.
Gideon sintió un escalofrío, distinto al que provoca la muerte.
- Así que este es el final… —susurró para sí, con la garganta llena de sangre.
- Craso error.
La voz no venía de los guardias. Ni de su mente delirante. Era profunda, vibrante, impregnada de algo que su piel reconoció antes que su cerebro: peligro.
La figura se inclinó sobre él. Ahora podía distinguir su rostro, o lo que pretendía ser un rostro.
- Hola, Gideon… Parece que ha llegado tu hora.
Gideon trató de responder, pero el aliento apenas le alcanzó para susurrar:
- Me lo arrebataron todo… esos malditos…
El extraño asintió lentamente.
- Lo sé. Pero dime… ¿y si pudieras intentarlo de nuevo?
Gideon parpadeó, confuso.
- ¿Qué…?
- Una segunda oportunidad —prosiguió la voz, con un deje de diversión—. ¿Qué harías si despertaras esta misma mañana en tu cama, con la posibilidad de planearlo todo mejor?
Algo en el tono de aquel ser lo inquietó más que la propuesta en sí.
- Eso no es posible… —susurró.
- Oh, pero lo es. Y no hay truco… —el extraño inclinó la cabeza—. Solo estarás a mis órdenes.
Gideon sintió un nudo en la garganta.
- ¿Quién eres…?
La sombra sonrió, mostrando demasiados dientes.
- Me llaman Vikton y soy un diablo antiguo. He existido mucho antes de que este edificio se alzara sobre la tierra, antes de que este país tuviera un nombre. En el siglo XII, la gente de esta zona me temían, y los clérigos escribían sobre mí en pergaminos que ya se han deshecho con el tiempo… pero yo sigo aquí…
Los ojos de Gideon se abrieron un poco más.
- ¿Un diablo?
- Oh, sí. Pero no te preocupes por detalles arcaicos. Lo que importa es que mi oferta es real. Hubo un tiempo en que yo era como tu… ansié venganza… pero solamente encontré dolor y desesperación… El problema es que esa situación me llevó al lado demoníaco… y al igual que tú ahora, también busqué cualquier solución para mi situación…. Y créeme que funcionó…
- ¿Qué hiciste?
- Solo te diré que busques el origen de los diezmos de sangre del imperio Bizantino… Yo exigí al emperador que empezara los diezmos, un hecho que aprovechó para usar como estrategia de intimidación contra sus enemigos. Ese señor tenía una cuenta pendiente conmigo por atrocidades pasadas…
- ¿y qué significa que estaré a tus órdenes?
- Para que me entiendas… será como una deuda pospuesta. Un día vendré a ti con un encargo que deberás cumplir. Hasta entonces, eres libre.
Un gélido silencio lo envolvió.
Vikton se incorporó y chasqueó los dedos.
- Tic, tac, tic, tac… El tiempo corre, Gideon. ¿Qué decides?
- Acepto…
Entonces, Vikton le cogió con los dos brazos y un gran flash blanco inundó la escena. Cuando la luz desapareció, Gideon se despierta sobresaltado en la cama. Son las 8 de la mañana, parece que todo está bien. ¿Había sido un sueño? Rápidamente fue al baño, se quitó la camiseta y comprobó que tenía el cuerpo lleno de cicatrices de disparos de bala…como si lo hubieran acribillado… ¡y hubiera hecho un pacto con un demonio para seguir con vida!
- ¡Maldita sea! ¡Entonces sí que pasó! Hice un pacto con un demonio…… ¿y ahora qué?
- Disculpa, diablo. Soy un diablo, los demonios son posteriores. - Aparece la cara del demonio en el espejo – Por ahora, sigue viviendo tu vida hasta que vuelva…
- Pero, ¿no me puedes decir cuándo será eso?
- ¿Acaso sabemos el día de nuestra muerte?
Y desapareció del espejo…ese diablo tenía razón…hay que aprovechar la única vida que nos ha sido dada. La gente debe saber apreciar este regalo que tenemos…. Basta de supremacías e ideas radicales, basta de criticar sin escuchar…y sobretodo, basta de vivir una vida que no te pertenece. Por fin, Gideon había tenido una revelación que marcaría el camino para el resto de sus días….
La noche en que Gideon irrumpió en el edificio central del Ministerio, apenas tuvo tiempo de dar dos pasos antes de que el estruendo de los disparos de los agentes de seguridad lo alcanzara. El impacto lo lanzó al suelo, y el frío del mármol se extendió por su piel. El dolor era insoportable, pero no tanto como la certeza de que todo había terminado.
Voces lejanas, órdenes gritadas. Botas pesadas golpeando el suelo al acercarse. Pero Gideon ya no les prestaba atención… porque al fondo de la sala, más allá de los agentes de seguridad, alguien lo observaba.
Una silueta oscura, inmóvil, como si hubiese estado allí desde siempre. Sus ojos —¿eran ojos?— brillaban con un fulgor febril mientras se aproximaba con lentitud, como si cada paso suyo doblara el peso del aire.
Gideon sintió un escalofrío, distinto al que provoca la muerte.
- Así que este es el final… —susurró para sí, con la garganta llena de sangre.
- Craso error.
La voz no venía de los guardias. Ni de su mente delirante. Era profunda, vibrante, impregnada de algo que su piel reconoció antes que su cerebro: peligro.
La figura se inclinó sobre él. Ahora podía distinguir su rostro, o lo que pretendía ser un rostro.
- Hola, Gideon… Parece que ha llegado tu hora.
Gideon trató de responder, pero el aliento apenas le alcanzó para susurrar:
- Me lo arrebataron todo… esos malditos…
El extraño asintió lentamente.
- Lo sé. Pero dime… ¿y si pudieras intentarlo de nuevo?
Gideon parpadeó, confuso.
- ¿Qué…?
- Una segunda oportunidad —prosiguió la voz, con un deje de diversión—. ¿Qué harías si despertaras esta misma mañana en tu cama, con la posibilidad de planearlo todo mejor?
Algo en el tono de aquel ser lo inquietó más que la propuesta en sí.
- Eso no es posible… —susurró.
- Oh, pero lo es. Y no hay truco… —el extraño inclinó la cabeza—. Solo estarás a mis órdenes.
Gideon sintió un nudo en la garganta.
- ¿Quién eres…?
La sombra sonrió, mostrando demasiados dientes.
- Me llaman Vikton y soy un diablo antiguo. He existido mucho antes de que este edificio se alzara sobre la tierra, antes de que este país tuviera un nombre. En el siglo XII, la gente de esta zona me temían, y los clérigos escribían sobre mí en pergaminos que ya se han deshecho con el tiempo… pero yo sigo aquí…
Los ojos de Gideon se abrieron un poco más.
- ¿Un diablo?
- Oh, sí. Pero no te preocupes por detalles arcaicos. Lo que importa es que mi oferta es real. Hubo un tiempo en que yo era como tu… ansié venganza… pero solamente encontré dolor y desesperación… El problema es que esa situación me llevó al lado demoníaco… y al igual que tú ahora, también busqué cualquier solución para mi situación…. Y créeme que funcionó…
- ¿Qué hiciste?
- Solo te diré que busques el origen de los diezmos de sangre del imperio Bizantino… Yo exigí al emperador que empezara los diezmos, un hecho que aprovechó para usar como estrategia de intimidación contra sus enemigos. Ese señor tenía una cuenta pendiente conmigo por atrocidades pasadas…
- ¿y qué significa que estaré a tus órdenes?
- Para que me entiendas… será como una deuda pospuesta. Un día vendré a ti con un encargo que deberás cumplir. Hasta entonces, eres libre.
Un gélido silencio lo envolvió.
Vikton se incorporó y chasqueó los dedos.
- Tic, tac, tic, tac… El tiempo corre, Gideon. ¿Qué decides?
- Acepto…
Entonces, Vikton le cogió con los dos brazos y un gran flash blanco inundó la escena. Cuando la luz desapareció, Gideon se despierta sobresaltado en la cama. Son las 8 de la mañana, parece que todo está bien. ¿Había sido un sueño? Rápidamente fue al baño, se quitó la camiseta y comprobó que tenía el cuerpo lleno de cicatrices de disparos de bala…como si lo hubieran acribillado… ¡y hubiera hecho un pacto con un demonio para seguir con vida!
- ¡Maldita sea! ¡Entonces sí que pasó! Hice un pacto con un demonio…… ¿y ahora qué?
- Disculpa, diablo. Soy un diablo, los demonios son posteriores. - Aparece la cara del demonio en el espejo – Por ahora, sigue viviendo tu vida hasta que vuelva…
- Pero, ¿no me puedes decir cuándo será eso?
- ¿Acaso sabemos el día de nuestra muerte?
Y desapareció del espejo…ese diablo tenía razón…hay que aprovechar la única vida que nos ha sido dada. La gente debe saber apreciar este regalo que tenemos…. Basta de supremacías e ideas radicales, basta de criticar sin escuchar…y sobretodo, basta de vivir una vida que no te pertenece. Por fin, Gideon había tenido una revelación que marcaría el camino para el resto de sus días….
En una sala oscura, una voz distorsionada resuena a través de un sistema interno de altavoces, y con tono decidido y firme dice:
- Frederic Kramer.
Y se enciende un foco de luz. Se puede ver a un hombre de 50 años sentado en un dispositivo que le retiene manos y pies. No puede moverse.
- Por orden de la Doctrina Gideon, queda sometido a un castigo ejemplar, como parte del Movimiento de Limpieza de Funcionarios del Sistema… ¿alguna pregunta?
- ¿Pero quién eres tú? ¿Qué quieres de mí?
- Vamos a ver, tú eres el Frederic Kramer, que trabaja en el Distrito 9 del Ministerio de las Buenas Praxis, con las funciones de Fiscal General y asistencia a los mecano-jueces… ¿es cierto?
- Ss…sii, pero ¿qué es lo que quiere?
- En su momento no nos conocimos, pero mi nombre es Gideon. Soy un superviviente de uno de sus malditos castigos ejemplares, ahora otro “marcado”… gracias a eso, perdí toda mi vida…. Una vida que me costó mucho empezar a construir, y a la que ya no podré volver nunca….
- ¡Noo! ¡¡No me mate, por favor!!
- jajaja – con frialdad - no hombre… yo no quiero a matar a nadie…lo que quiero es dar un aviso con usted….
- ¿Que? ¿Como?
- ¿Tienen idea de la cantidad de vidas que han destrozado con sus leyes? ¿Acaso en nuestra sociedad actual no queda sitio para que las personas puedan enmendar errores pasados? El problema siempre es el mismo: las leyes se firman en despachos, lejos de la realidad y opinión del pueblo, y siguen sin entender la situación actual…
- ¡Dime cómo puedo ayudarte, por favor! Estoy seguro de que podemos llegar a un acuerdo…
- Y sigue con lo mismo… Vuestra calaña solo aprendéis de una sola forma: a las malas. Comienza su propio castigo ejemplar, Fiscal Kramer….
- ¡¡Maldito seas, chiflado!!
En ese momento se empiezan a oír sonidos de engranajes y servomotores. Un aparatoso brazo mecánico baja hasta posarse encima de su cabeza. La parte superior tenía una punta que se empezó a calentar con un brillo azul, mientras el fiscal forcejeaba intentando escapar, gritando desesperadamente.
En cuestión de segundos empezó a proyectar ese temido láser azul y las palabras empezaron a inscribirse en el cuerpo del magistrado.
Gideon observaba todo desde la sala contigua, donde tenía la consola de control del dispositivo. En ese momento se había quitado la máscara que empezó a usar unas semanas antes, cuando decidió re-orientar su carrera para dedicarse a hacer pagar por ello a los que arruinaron su vida, empezando por el Fiscal Kramer.
Sin esa máscara, pudieron verse como los tatuajes-láser que recubrían su cara se deformaron, mostrando una terrorífica sonrisa, cuando empezó a ver cómo tomaba forma lo que se estaba imprimiendo en el cuerpo del fiscal.
En voz baja, Gideon susurró mientras no podía dejar de mirar:
- El acusado será inmediatamente puesto en libertad tan pronto como recupere el sentido. Ninguno de sus bienes, ni nada de su vida personal o laboral ha sido alterado…
………..
Al día siguiente, a primera hora de la mañana trascendió la noticia de que habían secuestrado al Fiscal Frederic Kramer, pero que 24 horas después, una patrulla de drones de reconocimiento lo encontró inconsciente y sin ropa en la orilla de un río, a las afueras de la ciudad, con el cuerpo lleno de tatuajes-laser. El autor decidió dejarle grabada en toda la piel el documento de “Las 100 Directrices del Ministerio de las Buenas Praxis”, ley a ley, llenando el 97% de su cuerpo.
El caso se volvió más macabro todavía cuando empezaron a explotar los dispositivos con cámara que tenían los servicios de asistencia que lo recogieron, tras los primeros avisos de los drones, que también habían explotado uno a uno al encontrar al fiscal.
Una sonora carcajada salió de la boca de Gideon mientras miraba las noticias a través de un monitor. Se encontraba en una sala medio oscura, y con una persona al lado.
- Bien, parece que tu primer movimiento ha tenido buenos resultados.
- Así es… ya verás cuando se den cuenta de por qué explotan las cámaras… jajaja
- La verdad es que ha sido una jugada muy inteligente… pero… ¿crees que llegarán a averiguarlo sin usar ninguna cámara? Es muy difícil…
- Lo bueno de haber usado las 100 Directrices como líneas base, ha facilitado el hecho de poder colocarlas de esa forma determinada para que se activen los protocolos.
- ¿Quién le iba a decir al creador de los códigos QR, que llegaría un día en que evolucionarían hasta ser una clave que permitiría autodestruir cualquier sistema que lo lea?
- Todavía tenemos trabajo, Jason. No creo que este incidente aislado consiga mucho… pero contigo y los demás podemos hacer que se tambaleen los de arriba… Debemos seguir con la siguiente fase mientras tengamos tiempo.
- Toda la razón, Gideon.
Tardaron unos meses en darse cuenta de lo del código, y por aquel entonces, el fiscal se había exiliado al campo, en un sitio alejado de la tecnología. Se había dado cuenta de que tampoco valía con tapar su cuerpo, ya que el código impreso en su piel era intrínseco, y significa que cualquier atisbo de piel con el código visible permitía ejecutar el protocolo de autodestrucción de cualquier dispositivo al leerlo.
Debido a su posición, tardó poco en someterse a una cirugía que le borró la mayor parte de los tatuajes… pero él ya no era el mismo, y decidió detener su carrera en ese punto y replantearse el futuro. La verdad es que ese período alejado le permitió recapacitar sobre ese incidente y el porqué, y llegó a la conclusión de que la dirección del Ministerio de las Buenas Praxis no estaba siendo la correcta, así que finalmente dimitió.
No tardaron en poner a otra Fiscal General en su lugar, pero lo que le había pasado a su predecesor impactó en ella, empezando a suavizar algunos de sus criterios a la hora de aprobar los siguientes expedientes que serían sometidos a castigos ejemplares.
La verdad es que fue un comienzo un poco atípico…pero esa experiencia le hizo replantearse su vida…La sociedad estaba muy carcomida, y gran parte de culpa era de ese Ministerio…. y de la maldita Confederación del Pacífico… ¿Quién se creían para establecer esas nuevas leyes de tortura moderna? ¿Cómo lograron que tanta gente fuera simpatizante suya en tan poco tiempo?
La labor de Gideon iba a seguir… pero no estaba solo… Tras su “segunda oportunidad” con Vikton, que todavía seguía pensando si había sido un sueño… decidió que su nuevo objetivo en la vida, mientras tuviera tiempo, sería el de tumbar ese sistema que le había condenado.
Empezó a buscar en redes y poco a poco localizó a algunas de las otras víctimas de esos castigos-láser ejemplares.
Entre ellas, hubo el caso de otra persona en la que encontró entendimiento y mucha afinidad: Jason Peters. Ese hombre lo había perdido todo también a causa de su condena con el mismo castigo ejemplar, en su caso con 17 entradas tatuadas. El hecho de convertirse en un “Marcado”, tal y como les llamaba la sociedad, le cerró las puertas a cualquier tipo de acceso a una vida que podamos considerar normal y justa.
El plan está en ciernes, y cada día pueden contar con más gente afín.
Su próximo objetivo: la Directora de Justicia y Sanción Christie Martinson.
Van a venir tiempos sombríos…pero los grandes cambios, a veces, así lo requieren…
- Frederic Kramer.
Y se enciende un foco de luz. Se puede ver a un hombre de 50 años sentado en un dispositivo que le retiene manos y pies. No puede moverse.
- Por orden de la Doctrina Gideon, queda sometido a un castigo ejemplar, como parte del Movimiento de Limpieza de Funcionarios del Sistema… ¿alguna pregunta?
- ¿Pero quién eres tú? ¿Qué quieres de mí?
- Vamos a ver, tú eres el Frederic Kramer, que trabaja en el Distrito 9 del Ministerio de las Buenas Praxis, con las funciones de Fiscal General y asistencia a los mecano-jueces… ¿es cierto?
- Ss…sii, pero ¿qué es lo que quiere?
- En su momento no nos conocimos, pero mi nombre es Gideon. Soy un superviviente de uno de sus malditos castigos ejemplares, ahora otro “marcado”… gracias a eso, perdí toda mi vida…. Una vida que me costó mucho empezar a construir, y a la que ya no podré volver nunca….
- ¡Noo! ¡¡No me mate, por favor!!
- jajaja – con frialdad - no hombre… yo no quiero a matar a nadie…lo que quiero es dar un aviso con usted….
- ¿Que? ¿Como?
- ¿Tienen idea de la cantidad de vidas que han destrozado con sus leyes? ¿Acaso en nuestra sociedad actual no queda sitio para que las personas puedan enmendar errores pasados? El problema siempre es el mismo: las leyes se firman en despachos, lejos de la realidad y opinión del pueblo, y siguen sin entender la situación actual…
- ¡Dime cómo puedo ayudarte, por favor! Estoy seguro de que podemos llegar a un acuerdo…
- Y sigue con lo mismo… Vuestra calaña solo aprendéis de una sola forma: a las malas. Comienza su propio castigo ejemplar, Fiscal Kramer….
- ¡¡Maldito seas, chiflado!!
En ese momento se empiezan a oír sonidos de engranajes y servomotores. Un aparatoso brazo mecánico baja hasta posarse encima de su cabeza. La parte superior tenía una punta que se empezó a calentar con un brillo azul, mientras el fiscal forcejeaba intentando escapar, gritando desesperadamente.
En cuestión de segundos empezó a proyectar ese temido láser azul y las palabras empezaron a inscribirse en el cuerpo del magistrado.
Gideon observaba todo desde la sala contigua, donde tenía la consola de control del dispositivo. En ese momento se había quitado la máscara que empezó a usar unas semanas antes, cuando decidió re-orientar su carrera para dedicarse a hacer pagar por ello a los que arruinaron su vida, empezando por el Fiscal Kramer.
Sin esa máscara, pudieron verse como los tatuajes-láser que recubrían su cara se deformaron, mostrando una terrorífica sonrisa, cuando empezó a ver cómo tomaba forma lo que se estaba imprimiendo en el cuerpo del fiscal.
En voz baja, Gideon susurró mientras no podía dejar de mirar:
- El acusado será inmediatamente puesto en libertad tan pronto como recupere el sentido. Ninguno de sus bienes, ni nada de su vida personal o laboral ha sido alterado…
………..
Al día siguiente, a primera hora de la mañana trascendió la noticia de que habían secuestrado al Fiscal Frederic Kramer, pero que 24 horas después, una patrulla de drones de reconocimiento lo encontró inconsciente y sin ropa en la orilla de un río, a las afueras de la ciudad, con el cuerpo lleno de tatuajes-laser. El autor decidió dejarle grabada en toda la piel el documento de “Las 100 Directrices del Ministerio de las Buenas Praxis”, ley a ley, llenando el 97% de su cuerpo.
El caso se volvió más macabro todavía cuando empezaron a explotar los dispositivos con cámara que tenían los servicios de asistencia que lo recogieron, tras los primeros avisos de los drones, que también habían explotado uno a uno al encontrar al fiscal.
Una sonora carcajada salió de la boca de Gideon mientras miraba las noticias a través de un monitor. Se encontraba en una sala medio oscura, y con una persona al lado.
- Bien, parece que tu primer movimiento ha tenido buenos resultados.
- Así es… ya verás cuando se den cuenta de por qué explotan las cámaras… jajaja
- La verdad es que ha sido una jugada muy inteligente… pero… ¿crees que llegarán a averiguarlo sin usar ninguna cámara? Es muy difícil…
- Lo bueno de haber usado las 100 Directrices como líneas base, ha facilitado el hecho de poder colocarlas de esa forma determinada para que se activen los protocolos.
- ¿Quién le iba a decir al creador de los códigos QR, que llegaría un día en que evolucionarían hasta ser una clave que permitiría autodestruir cualquier sistema que lo lea?
- Todavía tenemos trabajo, Jason. No creo que este incidente aislado consiga mucho… pero contigo y los demás podemos hacer que se tambaleen los de arriba… Debemos seguir con la siguiente fase mientras tengamos tiempo.
- Toda la razón, Gideon.
Tardaron unos meses en darse cuenta de lo del código, y por aquel entonces, el fiscal se había exiliado al campo, en un sitio alejado de la tecnología. Se había dado cuenta de que tampoco valía con tapar su cuerpo, ya que el código impreso en su piel era intrínseco, y significa que cualquier atisbo de piel con el código visible permitía ejecutar el protocolo de autodestrucción de cualquier dispositivo al leerlo.
Debido a su posición, tardó poco en someterse a una cirugía que le borró la mayor parte de los tatuajes… pero él ya no era el mismo, y decidió detener su carrera en ese punto y replantearse el futuro. La verdad es que ese período alejado le permitió recapacitar sobre ese incidente y el porqué, y llegó a la conclusión de que la dirección del Ministerio de las Buenas Praxis no estaba siendo la correcta, así que finalmente dimitió.
No tardaron en poner a otra Fiscal General en su lugar, pero lo que le había pasado a su predecesor impactó en ella, empezando a suavizar algunos de sus criterios a la hora de aprobar los siguientes expedientes que serían sometidos a castigos ejemplares.
La verdad es que fue un comienzo un poco atípico…pero esa experiencia le hizo replantearse su vida…La sociedad estaba muy carcomida, y gran parte de culpa era de ese Ministerio…. y de la maldita Confederación del Pacífico… ¿Quién se creían para establecer esas nuevas leyes de tortura moderna? ¿Cómo lograron que tanta gente fuera simpatizante suya en tan poco tiempo?
La labor de Gideon iba a seguir… pero no estaba solo… Tras su “segunda oportunidad” con Vikton, que todavía seguía pensando si había sido un sueño… decidió que su nuevo objetivo en la vida, mientras tuviera tiempo, sería el de tumbar ese sistema que le había condenado.
Empezó a buscar en redes y poco a poco localizó a algunas de las otras víctimas de esos castigos-láser ejemplares.
Entre ellas, hubo el caso de otra persona en la que encontró entendimiento y mucha afinidad: Jason Peters. Ese hombre lo había perdido todo también a causa de su condena con el mismo castigo ejemplar, en su caso con 17 entradas tatuadas. El hecho de convertirse en un “Marcado”, tal y como les llamaba la sociedad, le cerró las puertas a cualquier tipo de acceso a una vida que podamos considerar normal y justa.
El plan está en ciernes, y cada día pueden contar con más gente afín.
Su próximo objetivo: la Directora de Justicia y Sanción Christie Martinson.
Van a venir tiempos sombríos…pero los grandes cambios, a veces, así lo requieren…
La ilustración de la portada fue realizada por el artista ucrainés Bedevelskyi Viktor
© 2025 Josep Maria Solé. Todos los derechos reservados.
Disturbing Stories, número 157, "El Ascenso de Gideon".
Registrado en SafeCreative con el ID: 2505291916316
Fecha de registro: Mayo 2025.
Este relato no puede ser reproducido, distribuido ni modificado sin el permiso expreso del autor.
Disturbing Stories, número 157, "El Ascenso de Gideon".
Registrado en SafeCreative con el ID: 2505291916316
Fecha de registro: Mayo 2025.
Este relato no puede ser reproducido, distribuido ni modificado sin el permiso expreso del autor.





