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Después de varias simulaciones, Jordan Silvan, el sujeto 32 Delta, es trasladado a una sala de recuperación, donde los alienígenas depositaron su cuerpo en una cámara con un líquido blanco en su interior. Tras sumergirlo allí con un tubo metido en su boca, para que pudiera respirar mediante la maquinaria, los alienígenas se van de esa sala y, en pocos segundos, Jordan pierde la conciencia…
 
Ocasionalmente recupera breves instantes de lucidez, y desde esa cámara puede divisar otros cuerpos en otras cámaras… pero hay una que le llama especialmente la atención… se trata de una chica que tenía justo enfrente…
 
Durante su carrera política, Jordan se había involucrado en algunos proyectos secretos de cariz militar, subvencionados por el gobierno, pero que requerían de absoluto secreto. Con esa premisa apareció el programa Obitus, un as en la manga en el caso de que la raza de Los Exteriores fuera catalogada como hostil, o pusieran en peligro a la humanidad. Con el General Ward a la cabeza, tenía la sensación de que ese proyecto sería importante algún día, así que aceptó y firmó la aprobación del programa.
Lo que pasa es que no conocía los pormenores, eso dependía de Ward… y así fue como no había conocido a la chica que tenía en la cámara de enfrente, que era la reclusa 95 Delta. Ella era Mia McPherson, agente especializada en explosivos, que ayudó en gran medida a la creación del Obitus, con sus extensos conocimientos.
 
Mia creció en una familia donde su padre y su abuelo también fueron agentes secretos en sus respectivas épocas, y eso le daba un alto listón al apellido McPherson, que ella debía defender y dejar bien arriba, por ello se esforzaba tanto en todo lo que hacía, y por eso destacó ya cuando solamente estaba estudiando en la academia.
Tanto ella como los demás integrantes del grupo secreto que juntó el General Ward, poseían habilidades extraordinarias en sus respectivos campos, y, lógicamente, consiguieron crear la versión final del Obitus: un explosivo esférico, pequeño e indetectable que causaba una devastadora deflagración. Como parte del secretismo, y después de lograr su objetivo, fueron sometidos a un pequeño tratamiento final en el que se les blindó su mente de cualquier información que tuvieran sobre el Obitus. Dicho de otro modo: les bloquearon cualquier cosa que supieran acerca de ese explosivo.
 
Los alienígenas habían estado indagando acerca de ello durante prácticamente una década… sin lograr averiguarlo. Incluso los miembros supervivientes del equipo de Ward también fueron sometidos a diferentes simulaciones, tanto de interrogación, como de estudio humano… pero no consiguieron romper ninguna de esas protegidas mentes con sus métodos.
 
A Mia McPherson le habían practicado 45 simulaciones… y en ninguna dio ninguna pista acerca de la naturaleza del Obitus… pero la mente puede desarrollar una terrible fatiga después de continuados experimentos… por eso la metían en esas cámaras de recuperación, al igual que Jordan Silvan, con 40 simulaciones encima. Normalmente les dejaban allí un periodo de una semana aproximadamente, sanaban completamente, y volvían a ser usados en nuevos experimentos.
 
Los Exteriores eran muy astutos, y habían engañado perfectamente a la humanidad, haciéndolos creer que les salvaban de una amenaza… pero lentamente fueron urdiendo su plan para acabar con todos… Su experiencia era milenaria, y habían aprendido en el pasado que, antes de destruir, debe haber un estudio previo… para evitar sorpresas…
 
Así fue como, tras usar a centenares de sujetos, supieron que la humanidad no disponía de ningún tipo de armamento que pudiera amenazarles… solamente quedaba despejar la duda final del Obitus… pero el proceso se alargó demasiado tiempo, y algunos alienígenas empezaron a impacientarse, ya que el 99% de las pruebas indicaban que no era ninguna amenaza.
 
El alienígena responsable de todo el programa de investigación humana, empezó a notar el apremio de los suyos, y aumentó su nerviosismo con los experimentos. De esta manera, llegó el día en que empezó con las simulaciones con el Doctor Isaac Porter, médico que formó parte del equipo de Ward con el Obitus. En total, se le practicaron 50 simulaciones, pero solamente hay que destacar dos: la numero 7, y la última.
 
En la simulación 7, los alienígenas optaron por usar un método distinto al habitual, y decidieron probar la estrategia del “Desertor”:
Isaac Porter despertó en una colina verde, al lado de uno de los Exteriores. Éste empieza diciendo:
-              Por fin despiertas… ¡ya era hora!
Porter, completamente desubicado, prefiere poner distancia en un primer momento.
 
-              ¿Quién… quien eres tú? ¿Qué pasa aquí? ¿Dónde estamos?
 
-              Frena, frena… tranquilo. Te voy a responder en orden las tres preguntas, pero debes tranquilizarte, ya no tienes nada que temer.
 
-              De acuerdo… de acuerdo…. – se esfuerza por controlar su respiración, todavía nervioso.
 
-              Mi nombre es Kon’suy, y te acabo de sacar de esa maldita nave donde te tenían secuestrado los de mi especie. Ahora mismo nos encontramos en tu planeta, en una zona llamada Bélgica.
 
Porter vuelve a mirar a su alrededor y empieza a reconocer las flores y valles típicos de Bélgica, que tanto recordaba de sus vacaciones de juventud. Empieza a ver remotamente plausible lo que le estaba diciendo ese alienígena.
 
-              Me habían secuestrado los de tu especie…. entonces… ¿por qué me has ayudado?
 
-              Hace tiempo que no estoy de acuerdo con esos métodos en los que os torturan mentalmente… y a ti, particularmente, ya te han hecho demasiadas…. No podía ver cómo te practicaban más experimentos.
 
La mente de Porter no recordaba nada de eso… y era normal, porque su mente era moldeada por el proceso, y olvidaba el anterior experimento.
 
-              Así que estamos en la Tierra…
 
-              Eso es… acabamos de aterrizar hace poco, pero ahora debes ayudarme tu. Necesito un lugar para esconderme de los míos, porque querrán darme caza por alta traición… ¿podrás ayudarme? Ya ves que la nave con la que hemos escapado ha quedado inútil.
 
Observa los restos de la nave a lo lejos, con una pequeña columna de humo emergiendo de ella.
 
-              Está bien… Kon... suy… te ayudaré… pero necesitaré hacerte algunas preguntas más.
 
-              Por supuesto, humano Isaac Porter… te responderé a lo que quieras.
 
Y ese era el quid de la cuestión. La estrategia del Desertor era precisamente que el sujeto tuviera confianza con el interrogador, y de esa manera averiguar finalmente qué era el maldito Obitus…
Así, Porter encontró una pequeña cueva cercana (vaya casualidad) donde ayudó a instalarse al alienígena. La primera noche, al lado de una pequeña fogata improvisada, empezaron las revelaciones que Porter necesitaba saber:
 
-              Dime Kon’suy… ¿Quiénes sois en realidad Los Exteriores? ¿De dónde venís?
 
-              Nuestra raza, realmente, nos llamamos Krunnal… aparecimos cuando este universo era todavía muy joven. Nuestra especie originalmente se llamaban Krennar… pero nuestros ancestros de fueron escindiendo por diferencias en los métodos y la manera de funcionar como sociedad... Cuando llegamos a un punto insostenible, nuestra raza se dividió en Krennar y Krunnal…. Y nosotros quedamos relegados a un sitio muy, muy lejano… pero con el tiempo creamos nuestra insigne Nave Capital, con la que unos cuantos logramos dejar ese lugar en el que quedamos confinados, y empezamos a viajar por el universo….
 
-              Menuda historia…
 
-              Espera… es peor que eso… Nuestros antepasados Krunnal se caracterizaron por ser más crueles que los Krennar… con unos métodos más de conquista y subyugación por respeto… así que empezaron a atacar planetas de otras especies… en primer lugar eran pequeños planetoides con especies menos desarrolladas, pero poco a poco la Nave Capital se fortificó cada vez más, y su poder de artillería empezaba a ser una verdadera amenaza, hasta que llegó el día en que lograron destruir un mundo entero con toda una civilización… primero arrasándolo por la superficie, y luego provocando una serie de reacciones que acababan haciendo estallar el planeta desde su núcleo.
 
-              Por dios… sois unos monstruos… - dijo Porter horrorizado por aquella revelación.
 
-              Ya ves que no todos estamos de acuerdo con estos métodos… y yo he tomado mi decisión ayudándote a escapar…
-              Cosa que te agradezco, Kon’suy…
 
A esas alturas, Porter confiaba en el alienígena… pero a medida que avanzaban los días, no había ninguna otra revelación más… y el proceso se estancó… hasta que finalmente ese método tampoco pudo lograr averiguar el secreto del Obitus… Esa fue la única vez que decidieron adoptar la estrategia del Desertor, porque era demasiado larga y no garantizaba resultados.
 
De esta manera, se siguió con el resto de los experimentos, hasta que, tras 49 intentos fallidos, llegó el intento final de interrogatorio al recluso 93 Delta. Ese último intento no tuvo lugar en ninguna simulación, sino que colocaron al recluso en el interior de una sala totalmente blanca y sin nada más.
 
Tras una larga tortura… llegó el fatídico momento en el que la mente de Porter se derrumbó, y acabó confesando, contra todo pronóstico, la naturaleza secreta del Obitus. Tras eso, su interrogador le explicó que el ataque a la Tierra ya había comenzado, y era cuestión de poco tiempo que pudieran arrasar por completo el planeta…
 
Ese fue el mensaje final que le dijeron, tras pulsar la activación de su sistema de purga de activos… con el que, en pocos segundos, terminarían con la vida de Porter… pero hay que detener un momento la historia en este punto, porque hay un detalle que los alienígenas han pasado por alto… y es que no todo era lo que parecía.
 
En ese momento, pero en las bodegas inferiores, Jordan Silvan y Mia McPherson eran los únicos especímenes humanos que quedaban en las cámaras de recuperación. En el momento en que se activa la eliminación de 93 Delta, esas cámaras reciben la orden también de purgar sus activos. Inicia un molesto pitido que va in crescendo, y acaba despertando a ambos. Jordan, asustado, se queda mirando a Mia, que, sorprendentemente, está esbozando una amplia sonrisa de oreja a oreja. Desconcertado, le pregunta:
 
-              Oye… ¿por qué te ríes? ¿Qué es lo que está pasando?
 
-              Jajaja… amigo mío, ha llegado el final de nuestra historia… pero te aseguro que va a ser algo sonado y memorable… jajaja
 
-              ¿Te has vuelto loca? ¿Qué dices del final?
 
Mia siguió sonriendo a carcajadas, mientras por su mente empezaron a fluir recuerdos de cuando estuvieron creando el Obitus… Ella, como experta en explosivos, sabía la importancia de tener un caballo de Troya oculto, solamente en caso de emergencia… por si alguien lograba romper el mecanismo de seguridad que les implantaron en la memoria… y acababa delatando la verdad acerca del proyecto.
 
Dada su propia historia personal, optó por una solución drástica, un plan para asegurar que nunca hubiera ninguna filtración sobre ello: pactó en secreto con el General Ward que se les introduciría a todos los miembros del equipo de creación, un dispositivo Obitus que solamente se activaría mediante esa revelación de secretos. Ward estuvo completamente de acuerdo, y antes del bloqueo de memoria, se les practicó las respectivas operaciones en las que se les introdujo a todos un explosivo Obitus en el cuerpo. Era algo in extremis, pero valía la pena tenerlo por si acaso… lo que nunca pensó fue que finalmente llegaría el momento en que se activaría ese mecanismo…
 
"Recluso 93 Delta, humano, especie eliminada…"
 
Ese fue el último mensaje que oyó Porter cuando activaron su mecanismo de purga, y mediante infrasonidos empezaron a hacer temblar poco a poco su cuerpo hasta límites celulares. En ese instante, se activó también el peculiar zumbido del dispositivo Obitus alojado en su cuerpo sin que él lo supiera. Esos últimos instantes fueron los segundos más largos en la vida de Porter, que tenía la cara desfigurada de dolor por esos infrasonidos ascendentes… mientras que Silvan empezó a gritar de miedo, y enfrente, McPherson todavía riendo y cerrando orgullosa los ojos.
 
Entonces el dispositivo Obitus del cuerpo de Isaac Porter estalló, e instantes después su onda expansiva llegó a la cámara donde estaban Mia y Jordan, provocando que estallara el dispositivo de ella. La explosión fue indescriptible. Nunca en la historia de la humanidad se había logrado crear algo tan destructivo y tan pequeño a la vez. Además, fue una detonación de dos dispositivos, así que la explosión resultante fue tan aterradora, que la enorme Nave Capital de los Krunnal fue partida por la mitad antes de explotar brutalmente. 
Millones de historias podrían explicarse sobre cómo se vivió el ataque Krunnal a la Tierra, pero lo más importante fue que, tras la megalítica explosión, los restos de la nave empezaron a precipitarse de manera llameante hacia el planeta, atraídos por la gravedad. El planeta estaba ya muy tocado por ese ataque, y ese fue el disgusto final… porque los trozos eran de tal magnitud, que cuando llegaron a la superficie, destrozaron uno de los continentes por completo…
 
Las otras naves destructoras, cuando explotó su nave nodriza, decidieron replegarse y huir, porque acababan de comprobar que la humanidad había sido capaz de amenazarlos seriamente, y los pocos supervivientes debían replantear su rumbo…
 
El planeta Tierra quedó gravemente afectado por la invasión de los Krunnal, pero la humanidad no estaba eliminada. Los supervivientes lograron agruparse para reconstruir el planeta, adaptarse a la nueva realidad, reordenarlo todo, y establecer una nueva manera de funcionar… pero eso ya es otra historia...
 
Al final, las sospechas que habían tenido Ward y Silvan habían resultado ser ciertas, y la historia se acordaría de la heroica gesta de Mia McPherson e Isaac Porter, que se convirtieron en la inesperada última línea de defensa contra ese ataque alienígena…
 
El fatídico año 2099, la humanidad no venció al invasor; venció a su propia extinción, y ese triunfo tuvo un coste irreversible…
© 2026 Josep Maria Solé. Todos los derechos reservados.
Disturbing Stories, número 017, "El Plan de 95 Delta".
Registrado en SafeCreative con el ID:
2601264369469
​Fecha de registro: enero 2026.
Este relato no puede ser reproducido, distribuido ni modificado sin el permiso expreso del autor.
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080226


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